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Desde humildes
orígenes
Existen varias formas de evaluar el rendimiento y la efectividad de
una unidad de caza. Un grupo de caza famoso está orgulloso con razón
del hecho de no haber perdido ni uno solo de sus aviones protegidos
cuando entró en combate durante misiones de escolta de bombarderos.
Otros pueden hacer hincapié con igual orgullo en sus extraordinarios
records, sendo siempre capaces de organizar un esfuerzo máximo allá
donde se requiriesen sus servicios.
Pero la medida del éxito de una unidad de caza más común y más
ampliamente aceptada es el número de aviones enemigos derribados. Si
se da esta medida, (hay que reconocer que es bastante simplista),
entonces una unidad de caza destaca claramente sobre las demás.
Con más de 10.000 aviones aliados destruidos en el curso de la
Segunda Guerra Mundial, la Jagdweschwader 52 de la Luftwaffe
estableció un record no sólo invicto en los anales de la historia de
la aviación militar hasta la fecha, sino también un record que
probablemente quedará imbatido para siempre.
No
obstante, más allá de los relativamente estrechos confines de los
historiadores y entusiastas de la guerra aérea, la designación JG 52
sigue siendo poco conocida. Esto puede deberse en parte al hecho de
que la unidad nunca fue honrada como un título, como tampoco recibió
un nombre popular. Los politos de la JG 52 no pertenecían al
“Richthofen Cricus” ni al “Abbeville Boys”. Por algún motivo,
tampoco su emblema de la “espada alada” disfrutó de la misma
popularidad que el emblema con as de espadas de la JG 52, por
ejemplo.
Pero la razón principal de esta carencia de aclamación de la unidad
de caza más exitosa del mundo está en el hecho de que la JG 52 operó
durante casi dos tercios de toda su existencia en el Frente
Oriental.
Muchas de sus acciones se desarrollaron en las vastas inmensidades
de la estepa rusa, o sobre oscuras aldeas y caseríos cuyos nombres
no pueden encontrarse en un mapa moderno. Y sobre todo la gran
mayoría de sus víctimas fueron aviones procedentes de las amorfas y
aún hoy en día en su mayor parte anónimas, filas de la Fuerza Aérea
Roja durante la Guerra.
Si
la JG 52 hubiera sido destinada a misiones de “Defensa del Reich”
sobre ciudades como Berlín, Hamburgo o Colonia, o hubiese defendido
el espacio aéreo de Europa Occidental contra las incursiones de las
unidades de caza y ases de la RAF o la USAAF, más conocidos y más
publicitados, esta historia habría sido muy diferente sin ninguna
duda. Pero al menos la historia de la JG 52 tiene sus raíces en el
oeste.
Comenzó en noviembre de 1938 con la activación de un sencillo
Jagdgruppe en Ingolstadt-Manching, un aeródromo a unas 37 millas (60
kilómetros) justo al norte de Munich. Como indicaba su designación,
el I./JG 433 era el primer Gruppe de la cuarta Jagdgeschwader
de monoplazas en formarse dentro del área controlada por el
Luftwaffengruppenkommando 3, la comandancia territorial que
abarcaba todo el sur de Alemania.
El
oficial seleccionado para liderar el Gruppe fue el
Hauptmann Dietrich Graf von Pfeil und Klein-Ellguth, que había
comandado el Fliegergruppe 10 provisional durante la Crisis
de los Sudetes dos meses antes.
El
relajamiento general de la tensión política por toda Europa tras las
consecuencias inmediatas de la Crisis de los Sudetes (que se
resolvió mediante la firma de los Acuerdos de Munich el 30 de
septiembre de 1938) se reflejó en la lenta, casi relajada,
concentración del nuevo Gruppe de von Pfeil. A pesar de que
durante diciembre se entregó una dotación prácticamente completa de
BF 109D en Ingolstadt, menos de doce pilotos se habían destinado al
Gruppe para finales de ese año.
Para colmo de males, una racha de tiempo inesperadamente dura
descendió sobre la mayor parte de Baviera durante la Navidad.
Almacenados en dos hangares sin calefacción, casi todos los aviones
del Gruppe tuvieron que ser declarados fuera de servicio ya
que las cubiertas de los carburantes se agrietaron como consecuencia
de las fuertes heladas de la noche. La utilizabilidad de los aviones
y el tiempo mejoraron gradualmente durante las primeras semanas de
1939. Asimismo, comenzaron a llegar nuevos pilotos recién salidos de
las escuelas de entrenamiento y para asimilar a estos principiantes
y unificarlos en una unidad cohesiva von Pfeil fue particularmente
afortunado a la hora de nombrar Staffelkapitäne, ya que los
tres eran veteranos experimentados de la Legion Condor. El 2.
y el 3/JG 433 estaba comandados respectivamente por los
Oberleutnants Wolfgang Ewald y Alfons Klein (cada uno con una
victoria reclamada en España).
Al
frente de la 1. Staffel estaba el Capitán más antiguo con que
contaba von Pfeil: un tal Oberleutnant Adolf Galland. Galland, un
aviador con auténtica pasión por los cazas, había visto obligado a
pasar su servicio con la Legion al frente de una unidad de
ataque a tierra equipada con biplanos Heinkel He 51. Tras regresar
de España, se le había ordenado que prestara su ayuda en la
organización ad hoc de una fuerza de ataque a tierra puesta a
punto para la posible acción contra los checos en la disputa de los
Sudetes. No fue hasta su traslado a la I./JG 433, efectivo el 1 de
noviembre de 1938, cuando Adols Galland sintió que realmente había
regresado al lugar a donde pertenecía: los mandos del caza monoplaza
más avanzado de la Luftwaffe.
El
18 de noviembre, el Gruppe, aunque aún no disponía de todos
sus efectivos, recibió un duro golpe. Mientras estaba en route
desde Ingolstadt hacia Berlín, el transporte JU 52/3 de la unidad se
encontró con una tormenta de nieve sobre las colinas de Eger y se
estrelló por la excesiva formación de hielo. Los 11 pasajeros y
tripulantes perdieron la vida. Entre los muertos estaba el
Oberleutnant Alfons Klein, que supuestamente había subido al funesto
vuelo para asistir a un espectáculo automovilístico en Berlín.
Durante los diez días siguientes, el 3./JG 433 operó bajo la
dirección provisional del Oberleutnant Kart-Heinz Leesmann hasta la
llegada del sustituto oficial de Kevin en 1 de marzo. Al igual que
se desafortunado predecesor, el Oberleutnant Helmut Kühle también
había servido en la Legion Condor.
El
mes de marzo fue testigo de muchos otros cambios. Dos entradas más
de pilotos recién titulados completaron finalmente los efectivos del
Gruppe. La unidad también recibió una entrega con sus
primeros Bf 109E, (aunque no renunciaría a sus últimos y vulnerables
Doras hasta julio). Y hacia el final de mes el I./JG 433 comenzó el
traslado hacia su nueva estación permanente.
Situado a pocas millas al suroeste de Stuttgart, el aeródromo de
hierba en Böblingen servía entonces como principal aeropuerto
comercial de esta ciudad (el actual de Echterdingen estaba aún en
construcción). Al cambiar de residencia, los pilotos de von Pfeil se
vieron obligados a compartir inicialmente el espacio aéreo más
inmediato con los Ju 52/3ms y los He 70 de la Deutsche Lufthansa,
así como otro tráfico civil, tanto nacional como extranjero.
Realmente no era un arreglo ideal, pero era indicativo de la forma
en que el Tercer Reich estaba expandiendo con suma rapidez su
potencial aéreo, que se estaba adelantando a los servicios de tierra
proporcionados al efecto.
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